Francisco Muñoz Lorenzo - página personal.    

Adra, 1880: Quema de la cruz del cerro de Montecristo

San Marcos

Como respuesta a la llegada a Adra de una misión de los PP. Jesuitas, la noche del 6 de diciembre de 1880, manos sacrílegas quemaron una cruz situada en el cerro de Montecristo, que se había plantado allí en recuerdo de otra misión que los PP. Redentoristas habían realizado trece años antes, y que era objeto de la devoción de muchos creyentes abderitanos.

Las noticias llegadas a los pueblos vecinos, exageradas y disparatadas, provocaron gran indignación entre sus habitantes.

En Berja y Dalías se movilizaron multitud de vecinos, decididos a caer armados sobre Adra, pidiendo venganza por el ultraje hecho a la Cruz y por unas inexistentes agresiones a los PP. Jesuitas.

Los buenos oficios de las autoridades y la información real de los hechos, convirtieron las ansias de venganza en un deseo de desagraviar a la Santa Cruz, acudiendo en peregrinación a Adra más de 1.500 dalienses y las personas más notables de Berja y Dalías.

Al día siguiente se hizo una procesión al cerro de Montecristo, con la cruz quemada y la imagen de la Virgen de los Dolores, asistiendo multitud de abderitanos, las autoridades de Adra, Berja y Dalías, mas los peregrinos dalienses que, portando su propia cruz, acababan de llegar tras una caminata de 22 kilómetros.

Terminada la procesión, la gente de Dalías tomó el camino de vuelta para su pueblo, volviendo a andar otros 22 kilómetros el mismo día.

Si la intención de los saboteadores fue rebajar la eficacia de la misión, consiguieron el efecto totalmente contrario; a partir de aquel día, los actos religiosos de la misión hubieron de realizarse en la explanada de Heredia (no existían los "Jardincillos"), por no haber espacio suficiente en la Iglesia, ante lo cual, el señor cura párroco de Adra, don Joaquín Amat Martín (el inefable padre Amat), dijo:

«Prodigios de la Cruz».

A continuación se reproduce un comunicado del eminente jurisconsulto abderitano, don Emilio Gómez Ruz, publicado en "La Crónica Meridional" de Almería, el 11 de diciembre de 1880: